Entrevistamos a Juan Manuel Melgar González, Director Espiritual y de la Casa Salesiana

– Que ha pasado con el Colegio Salesianos de Alcalá, se veran afectadas las hermandades del Rosario y Maria Auxiliadora, seguiran funcionando igual estas dos hermandades, o habra modificaciones, Explicanos un poco.

Hola, Miguel Ángel, intentaré contestar a tus preocupaciones y la de tantos otros. En primer lugar no hay que confundir “Colegio salesiano” con “comunidad religiosa de los salesianos”. La decisión que han tomado nuestros Superiores es la de suspender la comunidad de salesianos a partir del curso próximo 2021-2022, de modo que ya no habrá una comunidad nuestra religiosa viviendo en Alcalá. El Colegio no se toca, ni sus maestros, educadores y personal de servicio. Es más la comunidad vendrá a asistirlos, como siempre, pero desde otra Casa salesiana cercana, presumiblemente Utrera o Sevilla. Personalmente no lo sé y por eso no lo aseguro. Hasta fin de curso no se sabrá con exactitud. Por tanto ni la Hermandad ni las restantes obras pastorales de la Familia Salesiana o del Colegio quedarán sin atender, como es el caso por ejemplo de nuestra presencia en Morón, donde hay dos hermandades (Borriquita y Cristo de la Buena Muerte) de las que somos directores espirituales. Lo mismo la atención a los Antiguos Alumnos, Cooperadores, Asociación de María Auxiliadora, Iglesia del Carmen, etc. Todos podrán seguir contando con los salesianos para cualquier actividad y celebraciones.
Sin duda te preguntarás por qué nos ha tocado a nosotros. Has de saber que no somos los primeros. En nuestra inspectoría ya había 22 colegios de esta guisa. Los más cercanos: Morón, Carmona, La Palma del Condado, Palma del Río… Y este año, además de Alcalá, otros cinco colegios. El siguiente se anunció esta semana pasada: Cabezo de Torres (Murcia). La razón de todo este reajuste es palpable: somos pocos y con una edad media cada vez más elevada. No entran suficientes vocaciones y las comunidades necesitan reagruparse con otras para ayudarse mutuamente, rezar juntos y sostener razonablemente nuestras presencias. Mientras tantos, confiamos a los laicos, que están suficientemente preparados, todas las labores y gestiones que puedan llevar a cabo. Una conclusión sencilla y evidente: “Hay que pedir al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Hay que pedir por las vocaciones, hay que alentar a los jóvenes que tienen estos ideales. Si queremos celebraciones, eucaristías, confesores o directores espirituales hay que rezar, hay que sembrar, hay que regar y cuidar. No basta con quejarse. Espero haber satisfecho tu pregunta y animo a todos los que están preocupados. Que sepan que no les abandonaremos.

Deja una respuesta